kokon2 | 19 Noviembre, 2009 23:33

Caligrafia de Kokon
Hace unos años Javier Parrilla(entonces Mudan) y Jordi Rodigo (entonces Nidan) escribieron lo siguiente:
EL FIN SUPREMO DEL KYUDO Hay fragmentos del libro de la Federación Japonesa de Kyudo que son de especial importancia debido a su carácter filosófico, y sin embargo práctico, que se distancian del aspecto técnico y que son de escurridiza realidad incluso para practicantes veteranos en este arte. Ante la imposibilidad de publicar por el momento una traducción fiel, por dictamen explícito de nuestros mayores, de un apartado que creemos de interés capital, hemos emprendido la tarea de transmitir el contenido con el plus de nuestras apreciaciones personales y con el minus de desvirtuar el conciso, prístino e inspirado lenguaje del original inglés; ello con el máximo respeto. Shin - VERDAD: Es éste un concepto universalmente deseado por todas las artes genuinas y disciplinas de crecimiento que en el mundo han sido. La "quête" artúrica. En kyudo es la realidad primera. La flecha vuela hacia su objetivo y en él queda plasmado el carácter y la naturaleza del tirador. El resultado nos conecta con una realidad inasible pero en continua sintonía con nosotros, que no permite el falseo. Intuimos lo que no podemos definir mediante ese instrumento excelso que nos hemos procurado. Encontramos la verdad en relación a algo que está más allá de nosotros mismos. Y aunque la Verdad absoluta no puede ser entendida, detectamos en nuestra convivencia con el tiro aquello que nos aparta de la verdad y distorsiona nuestra vinculación con ella. Debemos estar atentos a esa vía (michi); hay una respuesta en la vida del arco (yumi no sae), en el sonido de la cuerda (tsurune) y en el momento de atravesar el mato (tekichû). Todo ello nos conecta con nuestra realidad actual. Gracias a cada tiro intentamos unirnos con el Absoluto. Zen - BONDAD: Aquí el término conecta con una realidad de categoría moral que se expresa en el ceremonial (rei). La finalidad del arte es adquirir una dignidad y elegancia, desgraciadamente propias de otros tiempos (alto ideal en la cultura china ancestral), pero que nosotros podemos renovar a través de la disciplina del kyudo. El énfasis del concepto radica en el mantenimiento de esa serenidad mental -conocida por Heijôsin en el confucionismo- a la que correspondería ser condición natural de nuestra mente, aquella calidad edénica tranquila y pausada que debiera ser habitual, y que convendría revalidar permanentemente. Un marco moral que nos permitirá promover la paz y la ecuanimidad en nuestra relación con los demás para, así, no menoscabar nuestra práctica del kyudo. Precisamos del cultivo de la bondad en nuestra actitud con los otros, lo cual favorecerá nuestra práctica y proclamará el bienestar contubernal. Bi - BELLEZA: El fin supremo de todas las artes. La Verdad aplicada al Bien. Estas cualidades se expresan a través del tiro ceremonial (sharei), en el que los movimientos, armonizados con una presencia mental serena y la colaboración del símbolo de belleza estética y espiritual que el arco es, nos abocan al ideal de belleza. Que llene de gozo los sentidos será el testimonio de nuestro logro. Javier Parrilla,mudanJordi Rodrigo,nidan.Kokon.
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